jueves, 1 de junio, 2006 7:47:cher
De: Martha AliciaVer contacto
Para: liedu@nalejandria.com
Sergio, me voy a presentar: soy Maestra Normal Nacional con toda la riqueza que implicaba ese título. Y a pesar de haber egresado de un pueblito del sur de la prov. de Buenos Aires; a pesar de no haber podido ingresar inmediatamente a la Universidad -sólo lo pude hacer 6 o 7 años despues de haber egresado-, cuando lo hice en la Universidad Nacional de La Plata, sentí que no estaba en desventaja con mis compañeros de la misma ciudad. Sé que mi formación fue enciclopédica, pero no lo lamento para nada. Mis profesores, algunos sólo habían dado un examen para poder serlo, otros eran profesionales -el veterinario, el químico, el contador- del pueblo. En mi casa se estudiaba con la misma enciclopedia o el Manual Bonaerense o el Estrada... y se compraba el Billiquen como premio al estudio.
Por qué cuento ésto? Un poco para que veas cuantos años tengo y cuánto he aprendido desde aquellos tiempos. Me gradué en Filosofía y no tengo dudas que eso me da una amplitud de criterio para comprender -como decía Dilthey- los comportamientos humanos y no erigirme en juez. Pienso que tampoco me dejé ganar por el espíritu del descreimiento y la desesperanza.
Cuando el presidente actual dio su primer discurso, recuerdo que me emocionó muchísimo el hecho que mencionara y defendiera el título de Maestra Normal Nacional. En ese momento dijo que a pesar de haber sido criticado por ser enciclopédico, nada mejor todavía lo había suplantado. Tendremos que buscar algo más actualizado pero siempre acompañado por el compromiso y la exigencia de rendimiento. He dado clases en el nivel primario cuando se me despidió de los ámbitos universitarios, eso me sirvió para observar con cierta distancia ese mundo y sus agentes. Había de todo como ahora. Volví a la universidad casi desde 0 para remontar nuevamente y ser docente investigadora.
La educación es algo muy serio si alguien de los funcionarios actuales, -en este caso el presidente- lo mencionó en su 1º discurso- no puedo dejar de tener esperanzas.
Los cambios son muy lentos en la cultura. Hay fuerzas conservadoras y fuerzas innovadoras -decía Ernst Cassirer-, yo he logrado que nadie me reduzca al espacio absoluto de lo conservador. Tampoco desconozco la importancia del pasado y con esa base me proyecto en cada utopia que oigo mencionar acerca de la educación.
Disculpame la extensión. Pero me siento agradecida que se de la oportunidad de intercambiar ideas. Nadie posee la verdad absoluta.
De: Martha Alicia
Para: liedu@nalejandria.com
Sergio, me voy a presentar: soy Maestra Normal Nacional con toda la riqueza que implicaba ese título. Y a pesar de haber egresado de un pueblito del sur de la prov. de Buenos Aires; a pesar de no haber podido ingresar inmediatamente a la Universidad -sólo lo pude hacer 6 o 7 años despues de haber egresado-, cuando lo hice en la Universidad Nacional de La Plata, sentí que no estaba en desventaja con mis compañeros de la misma ciudad. Sé que mi formación fue enciclopédica, pero no lo lamento para nada. Mis profesores, algunos sólo habían dado un examen para poder serlo, otros eran profesionales -el veterinario, el químico, el contador- del pueblo. En mi casa se estudiaba con la misma enciclopedia o el Manual Bonaerense o el Estrada... y se compraba el Billiquen como premio al estudio.
Por qué cuento ésto? Un poco para que veas cuantos años tengo y cuánto he aprendido desde aquellos tiempos. Me gradué en Filosofía y no tengo dudas que eso me da una amplitud de criterio para comprender -como decía Dilthey- los comportamientos humanos y no erigirme en juez. Pienso que tampoco me dejé ganar por el espíritu del descreimiento y la desesperanza.
Cuando el presidente actual dio su primer discurso, recuerdo que me emocionó muchísimo el hecho que mencionara y defendiera el título de Maestra Normal Nacional. En ese momento dijo que a pesar de haber sido criticado por ser enciclopédico, nada mejor todavía lo había suplantado. Tendremos que buscar algo más actualizado pero siempre acompañado por el compromiso y la exigencia de rendimiento. He dado clases en el nivel primario cuando se me despidió de los ámbitos universitarios, eso me sirvió para observar con cierta distancia ese mundo y sus agentes. Había de todo como ahora. Volví a la universidad casi desde 0 para remontar nuevamente y ser docente investigadora.
La educación es algo muy serio si alguien de los funcionarios actuales, -en este caso el presidente- lo mencionó en su 1º discurso- no puedo dejar de tener esperanzas.
Los cambios son muy lentos en la cultura. Hay fuerzas conservadoras y fuerzas innovadoras -decía Ernst Cassirer-, yo he logrado que nadie me reduzca al espacio absoluto de lo conservador. Tampoco desconozco la importancia del pasado y con esa base me proyecto en cada utopia que oigo mencionar acerca de la educación.
Disculpame la extensión. Pero me siento agradecida que se de la oportunidad de intercambiar ideas. Nadie posee la verdad absoluta.
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