miércoles, 5 de julio, 2006 17:47:56
De: Martha AliciaVer contacto
Para: liedu@nalejandria.com
En relación al debate sobre la Ley de Educación, escribí algunas ideas para contribuir al debate.
Desde el punto de vista económico, la nueva Ley de Educación deberá legitimar el rol y la responsabilidad principal del Estado en la educación, tal como lo establece la Constitución nacional. Deberá legislar para que se mantenga, por encima de los cambios históricos y más allá de los vaivenes gubernamentales, el capital social más importante con que cuenta un país: la educación de sus miembros, la libertad de enseñanza que permita al ciudadano su consciente y digna inserción en una sociedad democrática.
Desde el punto de vista programático e ideológico, la ley deberá contemplar la dimensión geográfica de un país como la Argentina. Deberá considerar esa característica como una ventaja y no como la evaluó Sarmiento. La Ley deberá tener en cuenta un sistema nacional educativo que contemple y preserve la identidad nacional y la diferencia de sus varias regiones. Cada ciudadano deberá tener la certeza de pertenecer a una nación sin relegar las peculiaridades de su arraigo local. Para ello, es deber y derecho de cada ciudadano, y no de una cúpula exclusiva, participar en el desafío educativo.
Esta propuesta conlleva la revalorización estatal y educacional de las distintas actividades propias de cada región; las que las identifican y contribuyen a su subsistencia y prosperidad.
Desde el punto de vista de la provisión y capacitación permanente de los RRHH necesarios a la implementación de los objetivos de la ley, deberá tener en cuenta la jerarquización, -en sentido amplio y completo- del personal docente y auxiliar del sistema educativo. La docencia es un trabajo y como tal deberá contemplar las garantías, derechos y obligaciones propios de cualquier otro tipo de trabajo de los de una sociedad democrática. Sabemos que muchas veces se ha comparado la docencia a un sacerdocio. Si bien no descartamos el carácter meritorio propio del arte de educar, se deberá legislar de tal manera que dicho servicio no se vea desvalorizado económicamente en pro de su ensalzable valor.
La jerarquización del trabajo docente puede obtenerse con la capacitación permanente al alcance de todos, tanto desde el punto de vista de los contenidos, la contemplación de medios técnicos y económicos que faciliten esa capacitación. Sabemos que el sistema ha desarrollado endurecimientos que se resisten a la transformación. Por eso, la contemplación de un retiro digno para los agentes del sistema constituirá un medio de renovación legítimo en cuanto al personal.
No todos los que están en el sistema eligieron la profesión libremente. En una sociedad castigada por la desocupación, donde el arquitecto termina conduciendo un taxi, la elección termina por ser condicionada por ese factor como sucede en el ingreso a la administración pública, pero en la docencia, con muchísimas más posibilidades de perjudicar –tal vez inconscientemente- a la comunidad.
El sistema educativo universitario ha podido implementar un régimen de concursos que mantiene actualizado al personal docente Sin necesidad de copiarlo, es bueno tenerlo en cuenta.
También involucra la provisión de una infraestructura que –gracias a los aportes de las TIC- fortalezca las redes comunicacionales de las distintas regiones y permita a los docentes y alumnos de todo el país sentirse en pie de igualdad en tanto desarrollo de un sentido crítico para ejercer la posesión de herramientas conceptuales y el uso adecuado de las TIC.
Como el uso de las Tic es una condición necesaria para el logro y la eficacia de lo que Ley propone, la implementación de proyectos informáticos en las escuelas debe estar en manos de docentes preparados para esta especialidad y no –como actualmente sucede- encomendados a técnicos y analistas de sistemas. La ley debe esclarecer y fundamentar los contenidos de la educación informática. La educación no es inocente, cada sociedad debe educar para la democracia y esto engloba también la educación en el uso de las TIC.
Su uso no sólo debe estar destinado a los alumnos. También los docentes deberían poder hacer cursos de capacitación on line, para que ellos mismos puedan luego utilizarlas con más eficiencia.
La educación no se agota en la mera enseñanza del uso de una nueva tecnología como nos quieren hacer creer. Cada tecnología responde a un proyecto social, si lo incorporamos a nuestro proyecto social democrático , debe ser visibilizando ese proyecto.
De: Martha Alicia
Para: liedu@nalejandria.com
En relación al debate sobre la Ley de Educación, escribí algunas ideas para contribuir al debate.
Desde el punto de vista económico, la nueva Ley de Educación deberá legitimar el rol y la responsabilidad principal del Estado en la educación, tal como lo establece la Constitución nacional. Deberá legislar para que se mantenga, por encima de los cambios históricos y más allá de los vaivenes gubernamentales, el capital social más importante con que cuenta un país: la educación de sus miembros, la libertad de enseñanza que permita al ciudadano su consciente y digna inserción en una sociedad democrática.
Desde el punto de vista programático e ideológico, la ley deberá contemplar la dimensión geográfica de un país como la Argentina. Deberá considerar esa característica como una ventaja y no como la evaluó Sarmiento. La Ley deberá tener en cuenta un sistema nacional educativo que contemple y preserve la identidad nacional y la diferencia de sus varias regiones. Cada ciudadano deberá tener la certeza de pertenecer a una nación sin relegar las peculiaridades de su arraigo local. Para ello, es deber y derecho de cada ciudadano, y no de una cúpula exclusiva, participar en el desafío educativo.
Esta propuesta conlleva la revalorización estatal y educacional de las distintas actividades propias de cada región; las que las identifican y contribuyen a su subsistencia y prosperidad.
Desde el punto de vista de la provisión y capacitación permanente de los RRHH necesarios a la implementación de los objetivos de la ley, deberá tener en cuenta la jerarquización, -en sentido amplio y completo- del personal docente y auxiliar del sistema educativo. La docencia es un trabajo y como tal deberá contemplar las garantías, derechos y obligaciones propios de cualquier otro tipo de trabajo de los de una sociedad democrática. Sabemos que muchas veces se ha comparado la docencia a un sacerdocio. Si bien no descartamos el carácter meritorio propio del arte de educar, se deberá legislar de tal manera que dicho servicio no se vea desvalorizado económicamente en pro de su ensalzable valor.
La jerarquización del trabajo docente puede obtenerse con la capacitación permanente al alcance de todos, tanto desde el punto de vista de los contenidos, la contemplación de medios técnicos y económicos que faciliten esa capacitación. Sabemos que el sistema ha desarrollado endurecimientos que se resisten a la transformación. Por eso, la contemplación de un retiro digno para los agentes del sistema constituirá un medio de renovación legítimo en cuanto al personal.
No todos los que están en el sistema eligieron la profesión libremente. En una sociedad castigada por la desocupación, donde el arquitecto termina conduciendo un taxi, la elección termina por ser condicionada por ese factor como sucede en el ingreso a la administración pública, pero en la docencia, con muchísimas más posibilidades de perjudicar –tal vez inconscientemente- a la comunidad.
El sistema educativo universitario ha podido implementar un régimen de concursos que mantiene actualizado al personal docente Sin necesidad de copiarlo, es bueno tenerlo en cuenta.
También involucra la provisión de una infraestructura que –gracias a los aportes de las TIC- fortalezca las redes comunicacionales de las distintas regiones y permita a los docentes y alumnos de todo el país sentirse en pie de igualdad en tanto desarrollo de un sentido crítico para ejercer la posesión de herramientas conceptuales y el uso adecuado de las TIC.
Como el uso de las Tic es una condición necesaria para el logro y la eficacia de lo que Ley propone, la implementación de proyectos informáticos en las escuelas debe estar en manos de docentes preparados para esta especialidad y no –como actualmente sucede- encomendados a técnicos y analistas de sistemas. La ley debe esclarecer y fundamentar los contenidos de la educación informática. La educación no es inocente, cada sociedad debe educar para la democracia y esto engloba también la educación en el uso de las TIC.
Su uso no sólo debe estar destinado a los alumnos. También los docentes deberían poder hacer cursos de capacitación on line, para que ellos mismos puedan luego utilizarlas con más eficiencia.
La educación no se agota en la mera enseñanza del uso de una nueva tecnología como nos quieren hacer creer. Cada tecnología responde a un proyecto social, si lo incorporamos a nuestro proyecto social democrático , debe ser visibilizando ese proyecto.
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